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Fertilización orgánica de los suelos

1. ¿Qué definición podemos dar de un suelo?

2. ¿Por qué las materias orgánicas humificables son tan importantes?

3. ¿Qué diferencia hay entre “humus” y “materias orgánicas”?

4. ¿Qué entendemos por coeficiente K1 y K2?

5. ¿Permite el humus potenciar más los abonos?

6. ¿Podemos cifrar las reservas de materias orgánicas?

7. ¿Cómo hacer para tener una buena estructura?

8. ¿Son siempre interesantes los abonos verdes?

9. ¿Es tan importante la vida microbiana? ¿Cómo podemos favorecerla?

10. He oído que la relación C/N es importante. ¿Por qué?

11. A menudo se habla de macro y micro-porosidad. ¿Pueden darnos algunas indicaciones más precisas acerca de la importancia de los vacíos en el suelo?

12. ¿Peso seco o peso bruto?

13. ¿Abonos órgano-minerales?

14. Urea simple y compuesta.

15. La vida del suelo para la planta.

16. ¿Respeto del consumidor?


1. ¿Qué definición podemos dar de un suelo?

Existen numerosas definiciones de un suelo. Podemos citar la de Aubert y Boulaine (1980): “el suelo es el producto de la alteración, de la remodelación y de la organización de las capas superiores de la corteza terrestre bajo la acción de la vida, la atmósfera y los cambios de energía que se manifiestan en él”. Según otros autores, “el suelo es una forma natural, sintetizada a partir de una mezcla variable de minerales atacados y de materias orgánicas en descomposición. Esta formación, suficientemente provista de aire y de agua asegura a los microorganismos y a los vegetales un soporte mecánico y subsistencia”.

Desde un punto de vista práctico, un buen suelo es un suelo blando, sin zonas compactadas o asfixiadas y con un buen equilibrio de elementos fertilizantes.
La aeración y la reserva de agua útil de un suelo constituyen los factores preponderantes de su productividad.

En todos los suelos es prioritario el mantenimiento o la mejora de la cantidad de humus en relación con las materias orgánicas (fertilizantes orgánicos, estiércol).


2. ¿Por qué las materias orgánicas humificables son tan importantes?

Por múltiples motivos:

Generan el humus;

Permiten la formación de micro-agregados que dan una buena estructura (estructura grumosa);

Permiten proteger y estimular la actividad biológica;

Retienen mucha agua;

Permiten fijar los elementos fertilizantes;

Calientan el suelo;

Alivian, ablandan y dan cuerpo al suelo;

Permiten una mejor utilización de los abonos.


3. ¿Qué diferencia hay entre “humus” y “materias orgánicas”?

El humus es materia orgánica evolucionada. Es el humus lo que, al mineralizarse, proporciona el nitrógeno del suelo a las plantas. Un suelo sin humus es un suelo inerte o mineral. Por eso, un suelo normal (con un 15 a 20% de arcilla), no debería tener menos de un 2% de materias orgánicas.

Hay otras formas de materias orgánicas: fertilizantes orgánicos, restos vegetales, estiércol fresco… que evolucionan de maneras diferentes (ver el K1) hacia la forma de humus… Y, finalmente, el término “materias orgánicas” engloba el conjunto de esos distintos materiales, indispensables para la vida de un suelo.


4. ¿Qué entendemos por coeficiente K1 y K2?

El coeficiente K1 o coeficiente isohúmico de una materia orgánica corresponde a la proporción de humus obtenida en el suelo a partir de esta materia orgánica. Según Hénin y Turc (1957), el coeficiente isohúmico K1 es la expresión de la cantidad de humus formado en función de la cantidad de materia seca del producto orgánico aportado al suelo. Se determina de forma experimental realizando comparaciones de balance húmico entre las parcelas que reciben o no aportes orgánicos durante un periodo mínimo de tres años.

El coeficiente K2 o coeficiente de mineralización corresponde a la proporción de humus que desaparece cada año (alrededor del 2 al 3% anual). Para un suelo con un 2% de materia orgánica (en 20cm, 3.000 toneladas de suelo x 0,02 = 60 toneladas de MO), las pérdidas anuales de humus son de alrededor de 1,2 toneladas (60t x K2).


5. ¿En qué cantidad de materias orgánicas debemos situarnos?

Sabemos que el humus “aligera las tierras pesadas y da cuerpo a las ligeras”. Así pues, las tierras con un 40% de arcilla van a necesitar mucho humus. Al mismo tiempo, las tierras ligeras, para aumentar su poder de retención, necesitarán una buena cantidad de humus.
Las cantidades deseables de materias orgánicas son las siguientes:

10% de arcilla = 3% de materias orgánicas
15 a 25% de arcilla = 2 a 3% de materias orgánicas.
30% de arcilla = 3 a 4% de materias orgánicas.

Estas cantidades son indicativas. De hecho, siempre debería haber un índice alto de materias orgánicas a condición de que éste no provenga de una mala evolución de las materias orgánicas. Efectivamente, la presencia de un índice elevado de materias orgánicas puede deberse a una mineralización insuficiente del humus, debido a condiciones desfavorables del medio (aeración, temperatura, humedad y pH).


6.¿Permite el humus potenciar más los abonos?

Sí. La respuesta a los aportes de abono es mayor en un suelo rico en materias orgánicas y que presente unas condiciones de medio favorables.
¿Se pueden cifrar las reservas de materias orgánicas?

Sí, gracias a un análisis. En un suelo con un 2% de materias orgánicas, la cantidad de humus (de 60 a 75 toneladas por 20 ó 25 cm de tierra) representa el producto de la transformación de las pajas que provienen de cien años de cultivo de cereales. La acumulación de semejante capital es fruto de los siglos. Por lo tanto, conviene tomar todas las medidas necesarias para no desperdiciarlo, sino utilizarlo lo mejor posible y pensando en las restituciones de los estiércoles orgánicos de mantenimiento, indispensables para que el suelo esté en buen estado de fertilidad.


7. ¿Cómo hacer para tener una buena estructura?

Conviene practicar aportes de materia orgánica (por ej. Fertilizantes orgánicos) y trabajar con poca profundidad para no “diluir” las materias orgánicas, es decir, evitar mezclar los horizontes de superficie, ricos en MO, con los horizontes profundos, más pobres.


8. ¿Son siempre interesantes los abonos verdes?

En ciertos casos en los que la estructura es buena o el humus tiene tendencia a bajar, los abonos verdes no son aconsejables, ya que activarán todavía más la descomposición de este humus. Por sí mismos proporcionan poco humus (véase K1), pero mejoran, mediante productos transitorios, la estructura y limitan las pérdidas de nitrógeno por lavado.


9. ¿Es tan importante la vida microbiana? ¿Cómo podemos favorecerla?

Sí, es muy importante porque son los microorganismos los que hacen evolucionar los elementos del suelo para ponerlos a disposición de las plantas.
Son los microorganismos los que transforman los aportes de humus. Para favorecer la vida en el suelo, hay que cuidar sobre todo la calidad de los aportes orgánicos, el trabajo del suelo, con la finalidad de obtener una estructura blanda, aireada y con buena estabilidad. Calentamiento, humedad media y un pH casi neutro son, junto a la aeración, los factores clave que favorecen una vida microbiana activa.


10. He sabido que la relación C/N es importante. ¿Por qué?

La relación C/N constituye un índice de buena o mala evolución de las materias orgánicas. El análisis de la tierra representa los índices interesantes de las condiciones del medio que determinan la evolución de las materias orgánicas.
La apreciación de los valores del pH, de los índices de materias orgánicas, de las cantidades de hierro y magnesio, dan una idea suficiente de las condiciones de la evolución de las materias orgánicas. Así pues, la determinación de la relación C/N no es indispensable. La interpretación puede ser la siguiente:

RELACIÓN C/N I INTERPRETACIÓN
IInferior a 10 Satisfactorio
10 a 12 Bastante alto
12 a 15 Alto
Más de 15 Muy alto

Los valores altos deben ser relacionados con condiciones de evolución desfavorables. No obstante, estas indicaciones son válidas para suelos cultivados anualmente. Los suelos de praderas permanentes presentan, en la superficie, una importante cantidad de materias orgánicas y la relación C/N suele ser alta.


11. A menudo se habla de la macro y la micro-porosidad. ¿Pueden darnos algunas indicaciones más precisas acerca de la importancia de los vacíos en el suelo?

1µ = 1 micrón = 10-3 mm = 10-6 mm
La macroporosidad puede subdividirse así:
MAXIVACÍO: espacio de más de 2mm: lombriz y mesofauna.
MINIVACÍO: espacio de 0,2 a 2 mm visibles a simple vista.
MACROPORO: espacio de 0,006 a 0,2 mm visibles mediante macrofotografía.
macroporos grandes 60 a 200 micrones,
macroporos medios 20 a 60 micrones,
macroporos finos 6 a 20 micrones.

La microporosidad corresponde a poros de diámetro de 6 a 0,2 micrones. La microporosidad retiene lo esencial de la reserva de agua. 0,2 micrones es el límite de la resolución del microscopio óptico.


12. ¿Peso seco o peso bruto?

Es necesario verificar que en los anuncios comerciales de las enmiendas orgánicas las cantidades de nitrógeno y de materia orgánica estén expresadas en peso bruto, tal y como lo imponen las normas para las etiquetas de los sacos. La expresión de las cantidades de producto seco aumentan de forma ilusoria los valores. Ejemplo: Végéthumus granulado. El índice de materia orgánica en bruto, del 60%, corresponde a un índice de materia orgánica en seco del 80%.


13. ¿Abonos órgano-minerales?

Los profesionales lo saben, con la misma designación normalizada NFU 42001 de abonos órgano-minerales, podemos encontrar dos fabricaciones agronómicamente opuestas: los abonos órgano-minerales corcho, que contienen más del 50% de compost vegetal y los abonos órgano-minerales microgranulados en bolitas que contienen un 10% de base orgánica animal, del tipo de la harina de cuero (que aporta el 1% de nitrógeno orgánico mínimo).


14. Urea simple y compuesta.

De acuerdo con la norma AFNOR 42001, los abonos orgánicos y órgano-minerales no pueden contener nitrógeno de síntesis orgánica del tipo de la urea formaldehido (CDU), crotonilideno diureia (IBDU). Por convenio, la urea simple no está relacionada con esta clase y puede incorporarse a los fertilizantes orgánicos para obtener un nivel más importante de liberación de nitrógeno.


15. La vida del suelo para la planta.

Las transformaciones de los elementos útiles para la planta: carbono, nitrógeno, azufre y fósforo están estrechamente relacionados con la actividad microbiana de los suelos. Las bacterias y los hongos, que representan más de 1.000 especies, son responsables de numerosos procesos:
-Liberación de elementos nutritivos a partir de la materia orgánica y de los minerales del suelo.
-Oxidación del nitrato de amonio (nitrificación – bacterias nitrosomonas y nitrobacterias).
-Producción de hormonas de crecimiento que favorecen el desarrollo de las raíces.
-Competición con los microorganismos patógenos, limitando así los riesgos de enfermedad.


16. ¿Respeto del consumidor?

Cada vez más, los grupos industriales agroalimentarios europeos prohíben la distribución de productos que contengan desechos urbanos en los cultivos para garantizar la calidad de sus producciones, por ejemplo: Bonduelle, Salade Minute, Producteurs de Campagne, Migrosano, la ciudad y el campo de golf de EVIAN, la zona de captación de recursos de Perrier…
¿Funciona por inmersión en los viveros de plantas de vides?
Con estratificación: OSIRYL se aplica únicamente durante la cría de las plantas y desde la emisión de las primeras raíces, por eso no tiene ningún efecto en las plantaciones vacías. Osiryl debe ser absorbido por las raíces.

 

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